Qué ver en Kioto y por qué esta ciudad te va a cambiar para siempre

Kioto no se visita, se experimenta. Mientras el resto de Japón avanza a una velocidad vertiginosa, esta ciudad ha decidido guardar intacta su alma más tradicional, entre jardines de piedra, templos milenarios y geishas que todavía caminan por los adoquines de Gion al atardecer. Si alguna vez has soñado con entender el Japón de verdad, este es el punto de partida.

En Temps d'Oci llevamos años organizando viajes a Japón, en grupo y a medida, y Kioto siempre ocupa un lugar central en los itinerarios. No es casualidad. Esta ciudad tiene la capacidad de convertir a cualquier viajero en alguien más lento, más atento y más curioso. Y eso, cuando viajas acompañado de las personas correctas, se multiplica.

Los lugares imprescindibles que ver en Kioto

Kioto alberga más de 1.600 templos budistas y 400 santuarios sintoístas. Elegir qué ver no es sencillo, pero hay una selección de visitas que ningún viajero debería saltarse, independientemente del tiempo del que disponga.

El Bosque de Bambú de Arashiyama es, probablemente, la imagen más reconocible de Kioto. Caminar entre esos tallos que se elevan hacia el cielo y filtran la luz de una manera casi sobrenatural es una experiencia difícil de describir con palabras. Lo ideal es llegar temprano por la mañana, antes de que la masa de visitantes llegue, para disfrutar del sonido del viento entre el bambú en casi soledad.

El santuario Fushimi Inari es otro de esos lugares que deja huella. Miles de torii naranjas se encadenan formando túneles que suben por la montaña durante varios kilómetros. El recorrido completo hasta la cima puede llevar dos horas, pero incluso hacer solo los primeros tramos ya justifica la visita. Al amanecer o al anochecer, la atmósfera es absolutamente mágica.

El pabellón dorado de Kinkaku-ji y el templo plateado de Ginkaku-ji representan dos caras de la misma moneda estética: el primero, exuberante y brillante; el segundo, contenido y sereno. Ambos rodean sus estructuras de jardines cuidados al milímetro que son, en sí mismos, una obra de arte. El camino que conecta Ginkaku-ji con el santuario de Heian Jingu se llama Camino de la Filosofía y es uno de los paseos urbanos más bonitos de toda Asia.

El barrio de Gion es el corazón geisha de Kioto. Sus callejuelas de machiya (casas de madera tradicionales), sus linternas encendidas al caer la noche y la posibilidad de cruzarte con una maiko en plena calle hacen de este barrio uno de los más fotografiados del mundo. Pasear por Hanamikoji o por el callejón Ishibe-koji es retroceder en el tiempo de una forma que pocas ciudades del mundo pueden ofrecer.

Qué ver en Kioto en 3 días: una propuesta de itinerario

Si dispones de tres días, tienes el tiempo justo para tocar los puntos esenciales sin ir con prisas. Aquí tienes una distribución que funciona muy bien y que en Temps d'Oci usamos habitualmente para nuestros grupos:

Día Mañana Tarde Noche
Día 1 Bosque de Bambú de Arashiyama y templo Tenryu-ji Barrio de Nishiki y mercado cubierto Cena en Gion y paseo nocturno
Día 2 Fushimi Inari (madrugada o primera hora) Kinkaku-ji y jardín Ryoan-ji Teatro Noh o espectáculo de danza tradicional
Día 3 Camino de la Filosofía y Ginkaku-ji Higashiyama y callejuela Ninenzaka Subida a la Torre de Kioto al atardecer

Este esquema permite ver lo más importante sin saturarse. Aun así, la magia de Kioto muchas veces está en los desvíos: en ese templo pequeño sin nombre en el mapa, en la cafetería oculta en un patio interior, en la conversación inesperada con un monje en un jardín zen.

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La torre de Kioto y las vistas que pocos mencionan

La Torre de Kioto (Kyoto Tower) es el punto de observación más alto de la ciudad y, curiosamente, uno de los más infrautilizados por los viajeros. Situada a escasos metros de la estación central, su plataforma de observación ofrece una panorámica de 360 grados sobre la ciudad y los montes que la rodean. Al atardecer, cuando el sol tiñe de naranja los tejados de los templos y la ciudad empieza a encender sus luces, la vista es simplemente espectacular.

Además de la zona de observación, la torre alberga en sus plantas inferiores una galería comercial con productos locales y restaurantes donde probar cocina tradicional de Kioto. Es un buen punto de partida o de cierre para el día, especialmente si llegas o partes desde la estación. La estación de Kioto, de hecho, es una obra arquitectónica en sí misma: un edificio futurista de cristal y acero que convive con armonía (o con tensión, según quién lo mire) con la ciudad histórica que la rodea.

Cómo llegar desde Tokio y el viaje en tren

El tren de Tokio a Kioto es una de las experiencias más emblemáticas de cualquier viaje a Japón. El Shinkansen (tren bala) cubre los aproximadamente 450 kilómetros que separan ambas ciudades en poco más de dos horas, con una puntualidad casi legendaria. Si viajas con el JR Pass, el billete está incluido y puedes hacer el trayecto las veces que quieras.

El propio viaje en Shinkansen merece ser disfrutado con calma. Si te sientas en el lado derecho del tren en dirección a Kioto, tendrás, en días despejados, una vista frontal del monte Fuji que muchos viajeros recuerdan como uno de los momentos más impactantes del viaje. Lleva algo de comer, porque los bento que venden en el tren o en la estación antes de embarcar son deliciosos y forman parte de la cultura ferroviaria japonesa.

Desde Kioto también es muy sencillo hacer escapadas de un día a Nara (a solo 45 minutos) para ver los ciervos sagrados, o a Osaka (a 15 minutos en tren) para contrastar el ritmo frenético y gastronómico de la ciudad vecina.

El protocolo de Kioto y la etiqueta que debes conocer

Mucha gente llega a Japón sin saber que el llamado Protocolo de Kioto no hace referencia solo al famoso acuerdo medioambiental firmado en esta ciudad, sino también a un conjunto de normas de comportamiento que los propios habitantes de Kioto practican con una seriedad que puede sorprender al visitante occidental.

En los templos y santuarios, hay una serie de normas básicas que conviene respetar:

  • Descalzarse al entrar en espacios interiores sagrados, donde siempre habrá un lugar específico para dejar el calzado.
  • No señalar con el dedo hacia personas, imágenes religiosas o monumentos, ya que se considera un gesto de mala educación.
  • Bajar la voz o directamente guardar silencio en el interior de los recintos religiosos.
  • Lavarse las manos en la fuente ritual (temizuya) antes de entrar a un santuario sintoísta, siguiendo el orden correcto: mano izquierda, mano derecha, boca y finalmente el mango del cucharón.
  • No fotografiar donde haya carteles que lo prohíban, algo cada vez más frecuente en zonas residenciales del barrio de Gion donde los habitantes locales se han visto saturados por el turismo de masas.

Respetar estas normas no es solo una cuestión de cortesía: es la diferencia entre ser un turista más y ser un viajero que se lleva una experiencia auténtica.

Dónde alojarse en Kioto según el tipo de viaje

Dónde alojarse en Kioto es una de las decisiones más importantes del viaje, porque la ciudad es grande y la ubicación puede condicionar mucho la experiencia diaria. Hay tres zonas principales que recomendamos según el perfil del viajero:

La zona de Higashiyama es perfecta para quienes quieren estar inmersos en la Kioto histórica. Dormir aquí significa despertar a pasos de los templos más importantes, en callejuelas de piedra con casas de madera. Si puedes permitirte un ryokan (posada tradicional japonesa) en esta zona, la experiencia es incomparable: tatami, yukata, cena kaiseki y baño de onsen, todo incluido.

La zona de la estación de Kioto es la opción más práctica para quienes quieren moverse con facilidad hacia otras ciudades o hacer excursiones de día. Hay una gran variedad de hoteles para todos los presupuestos y el acceso al transporte público es inmejorable.

El barrio de Nakagyo, en el centro de la ciudad, es una zona más moderna y animada, ideal para quienes quieren combinar las visitas culturales con el disfrute del comercio local, la gastronomía y la vida de barrio. Es, quizás, la opción más equilibrada para un primer viaje.

La gastronomía de Kioto y el sushi que debes probar

La cocina de Kioto tiene una identidad propia dentro de la gastronomía japonesa. La llamada kyo-ryori (cocina de Kioto) se basa en el uso de ingredientes vegetales locales, el tofu de alta calidad y las preparaciones delicadas y estéticas que reflejan la sensibilidad artística de la ciudad. Muy alejada de la fritura o del picante, es una cocina de texturas y sutilezas.

El sushi en Kioto merece una mención especial. Aunque Kioto no es ciudad costera, tiene una tradición sushiística propia basada en el oshizushi (sushi prensado) y en el uso de pescados de río y de lago en lugar de mariscos frescos del océano. El resultado es un sushi diferente, más denso y sabroso, que muchos viajeros terminan prefiriendo al estilo de Tokio.

Entre los platos que no debes irte sin probar están el yudofu (tofu cocido en caldo suave, típico de los restaurantes de templo), el kaiseki (menú degustación de varios platos que es la cumbre de la gastronomía japonesa), el matcha en todas sus formas (helado, mochi, latte, pastelería) y el tsukemono (encurtidos tradicionales que en Kioto alcanzan una sofisticación extraordinaria).

El mercado de Nishiki, conocido como la cocina de Kioto, es el lugar perfecto para degustar todo esto en un solo paseo. Sus puestos de productos frescos, tofu artesanal, escabeches y dulces tradicionales son una ventana directa a la cultura culinaria de la ciudad.

Kioto más allá de los circuitos habituales

Kioto tiene una capa oculta que solo se descubre cuando se sale del camino marcado. El barrio de Kurama, a 30 minutos en tren del centro, es un pueblo de montaña con un sendero de senderismo que conecta dos valles y pasa por un templo a medio camino entre la niebla y el bosque. El barrio de Fushimi, más allá del famoso santuario de los torii, esconde destilerías de sake centenarias donde todavía se produce con métodos artesanales.

El cementerio de Okunoin en el monte Koya, aunque técnicamente está fuera de Kioto, es una excursión de día que muchos de nuestros viajeros recuerdan como el momento más impactante de todo el viaje a Japón. Miles de estelas cubiertas de musgo bajo un bosque de cedros milenarios, con el silencio como único acompañante.

En Temps d'Oci diseñamos itinerarios que van mucho más allá de las listas de visitas estándar. Si quieres conocer el Japón que no sale en los folletos, el que se descubre a pie de calle y con tiempo, nuestros viajes a medida y en grupo son la manera perfecta de hacerlo. Contacta con nosotros y cuéntanos qué tipo de experiencia buscas: nosotros nos encargamos del resto.

"Kioto no se visita, se experimenta. Esta ciudad tiene la capacidad de convertir a cualquier viajero en alguien más lento, más atento y más curioso."

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