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Datos prácticos

CLIMA

El clima de Bután es muy variado según la zona: subtropical en las planicies meridionales; los inviernos son frescos y los veranos calurosos en los valles centrales; y en la zona del Himalaya, son gélidos los inviernos y frescos los veranos. Pero en general, de diciembre a febrero el clima es muy frío, y entre mayo y septiembre llegan las fuertes lluvias de los monzones.

La mejor época para ir es en primavera, cuando de los campos brotan coloridas alfombras de flores y todo tipo de vegetación. Pero el paisaje otoñal es también sobrecogedor, pues el agua de los monzones limpia la atmósfera haciéndola increíblemente cristalina. 

DOCUMENTACIÓN

Todos aquellos ciudadanos de la Unión Europea necesitan un visado para entrar en Bután, que se obtiene en la frontera al llegar al país. Sin embargo, el Ministerio español de Asuntos Exteriores advierte que antes de viajar a Bután, es preciso contactar primero con las agencias de turismo oficiales del país. No se admite el turismo independiente, sólo el organizado.

Si los viajeros llegan a Bután sin previa autorización de la autoridad de turismo, no se les extiende el visado y no pueden entrar en el país. Existe un severo control del turismo: por cada día de estancia autorizada y programada, es necesario reembolsar una tarifa mínima de 200 dólares americanos (y no se incluye alojamiento ni transporte).

España no tiene relaciones diplomáticas con Bután, de modo que la Embajada de España más cercana es la de Nueva Delhi (India).

DINERO

La moneda de Bután es el ngultrum, dividido en 100 chetrum, cambiable en los bancos oficiales (pero es mejor llevar divisas conocidas, como el dólar americano). Existe una tarifa diaria para los turistas, de 200 dólares americanos, que incluye el hospedaje, la comida, el transporte por tierra dentro de Bután, servicio de guía y algunos otros programas culturales. Pero hay que tener en cuenta que los grupos con menos de cuatro personas deben pagar un recargo de 20 dólares americanos por persona en un grupo de tres, y 40 dólares americanos por cada viajero solitario, quedando cubiertos los gastos de bebidas, lavandería u otros servicios como los tradicionales baños calientes de piedra.

Bután
tiene dos bancos con sucursales a lo largo del país. Se pueden emplear los cheques de viajes en cualquier banco y en la mayoría de los hoteles pero las tarjetas de crédito están limitadas a las más conocidas, tales como la American Express, pero no servirán para mucho ya que no hay cajeros automáticos.

Por otra parte, existen normas locales muy rígidas sobre controles monetarios. No es obligatorio dar propinas, pero serán bien recibidas; el personal se sentirá algo intimidado pero apreciará el gesto. En cambio sí se aconseja dar propinas a los guías y conductores, un equivalente de 2 ó 3 dólares americanos al día es el estándar. Los guías de trekking esperan una cantidad doble o triple de propina, y realmente la necesitan. En cuanto a las compras, no hay que olvidar que los butaneses son gente educada y recta, y no servirá de mucho intentar regatear los precios.  

SALUD

Según el Ministerio de Asuntos Exteriores español, no se exige ninguna vacunación específica, aunque en ocasiones se requiere la vacuna contra la fiebre amarilla, si el turista ha visitado países de riesgo, y es conveniente tomar precauciones con la alimentación. Hay que tener en cuenta, además, que los servicios médicos locales son limitados. Es posible recibir asistencia básica en casos de emergencia, pero para intervenciones quirúrgicas complejas, es aconsejable salir del país. 

SEGURIDAD

No hay lugares particularmente inseguros en Bután. En la capital (Thimbu o Thimpu) pueden darse hurtos o robos no violentos, pero en general el país es muy seguro. Hay restricciones de acceso a determinadas regiones fronterizas, y es preciso tener permisos de fotografía y filmación. El tráfico y consumo de drogas está castigado con largas penas de prisión.





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